jueves, 27 de septiembre de 2018

Misa

Por Sebastián Morales, texto perteneciente a la colección "Crónicas de un Ateo".

Faltan unos minutos para que comience la ceremonia, comienzan a llenarse las filas de personas con grandes abrigos. Se preguntan con rapidez si pueden ocupar ese o aquel lugar, miran sus celulares por lo que yo asumo, será la última vez y conversan a medio tono sobre el recinto y sobre lo bello que pueden ser los acabados de mármol. Hoy se congregaron en esa iglesia ajena, pero más céntrica, antigua y lujosa, a agradecer a Dios por haber concluido sus estudios, un conjunto de estudiantes de arquitectura a punto de graduarse; mi hermana es la que se gradúa. 

   Aparece en escena el virtuoso de la palabra de Dios, el sacrosanto padre. Y aunque a las últimas dos misas que asistí los clérigos parecían estar en una audición para Stand-Up, el que preside la ceremonia de hoy no parece tener edad para andar contando chistes sobre los actos de bondad de Cristo. Ataviado en la vestimenta clásica de un padre cubre su cuerpo en una toga verde acorde a los manteles de la mesa en el altar, quizá sea coincidencia la coincidencia. Su voz es poco audible; en cuanto comienza a hablar las mujeres con mayor edad comienzan a regocijarse y a llamar a gritos callados a una chica que distribuye el plan de misa, esperan tener la oportunidad de pasar al frente a leer en voz alta para los demás, por un momento recuerdo mis clases de preparatoria cuando la participación era criterio de evaluación. 

   Transcurren con calma los primeros minutos, mi atención es total. Comienza con las palabras de siempre, invitación a los no (tan) creyentes a asistir a misa y reencontrarse con su fe; poco sé de regresos a la religión; hasta ahora a mi corta edad no me he dado el privilegio de regresar a mis creencias o de elegir nuevas. De a poco, prosigue a explicarnos la razón por la cual nos hemos reunido: agradecer a Dios por el termino de una carrera, comienzo a reír un poco (en silencio y en mi mente), pues después de agradecer a todos los entes angélicos, el sagrado realiza la invitación a agradecer a padres, hermanos, profesores, padrinos, tíos… A todo aquel que haya ayudado al joven en cuestión. Honestamente creo que el orden debería ser al revés, primero agradecerles a quienes hicieron todo lo humanamente (en sentido literal) posible por no sólo ayudar, guiar y acompañar al chico a cumplir una meta tan complicada, y luego agradecerle a quien lo sabe todo y por lo tanto debería saber que estás agradecido con él. 

   Ha iniciado el rito de coreografiar la danza a tres pasos: sentados, de pie y de rodillas. Por lo que la curiosidad me gana y volteo a ver cómo realizan mis compañeros de misa la ardua labor de arrodillarse y pararse después de rezar en murmullos indescriptibles pero que se antojan entender. Mas, las decepciones vienen de la curiosidad: hay por lo menos tres pantallas encendidas y la más cercana (y la única que alcanzo a distinguir) muestra las publicaciones de Facebook de las amigas de aquella chica treintañera que tan bien vestida asistió a misa. 

   Nos encontramos de pie y varios de los que dibujaban tres cruces con sus dedos sobre su cuerpo no paran de revisar frenéticamente su celular, parecen peor que estudiantes de secundaria. Algunos hasta recurren a sus lentes de vista cansada para poder leer la importante publicación de aquella revista de autos. Nuestro clérigo prosigue su discurso, ahora comienza a leer pasajes del Nuevo Testamento y algunas afortunadas pasan a leer ante un micrófono mostrándonos su poca dicción. En este punto me sorprende el movimiento repetitivo de cabezas de atrás hacia adelante cuando se pregona alguna respuesta que brindó el profeta hijo de Dios, Jesucristo. Y sin dudarlo comienza la rutina de Stand-Up que más que hacer reír a los creyentes los hace enojar o dudar sobre sus acciones. Los regaños comienzan sobre el alumnado, vienen acompañados de consejos de ética y moral sobre como laborar cuando salgan “al mundo”, ya sé que dirán que eso no es regaño, pero algunos parecían ofendidos cuando se les dice que deberían de rezar con más constancia y referirse a Dios en todo lo que hagan. La rutina cae en el síndrome de repetir el punchline hasta que deje de ser tan gracioso, pues después del alumnado llega a los padres. A ellos, el padre, demanda y exige orienten con mayor fervor a sus hijos a los caminos de la fe y la religión. Mientras tanto, son pocos los que no muestran rostros largos o apretujados por lo que para ellos es una verdad que nunca tratarán de cambiar. 

Misa
Foro: Google
   Rezan y rezan entre cada segmento de la misa, cada segmento acompañado de dos o tres pasos de la danza. Sabrán que hay rezos que son preguntas, a las cuales hemos de responder los asistentes. Obviamente no soy tan hipócrita como los adictos al celular como para realizar la danza completa o intentar responder con: ‘amén’, ‘sea la gracia del señor’… A todo eso que ignoro y que además no creo. Sin embargo, algunos de los asistentes se toman muy en serio las respuestas y las acompañan con cruces en la frente a cada una. Dichas acciones comienzan a causar cierta risa, porque pareciera que la cruz tiene un quinto punto en el celular o en el reloj para ver cuánto le falta o si alguien ya publicó algo nuevo. 

   Llega, a mi parecer, uno de los mejores momentos que tienen las misas: dar la paz. La competencia se encarniza y todos quieren estrechar más y más manos, sus familiares no bastan; tal es que empiezan a mirarte y finalmente accedes a estrechar la mano de unos cuantos desconocidos diciendo en todo momento: “La paz sea contigo”. Algunos con más convicción dejan sus lugares y caminan una o dos filas para estrechar la mano de ese otro fulano y unos incluso con más amor al acto acompañan el apretón de manos con frondosos abrazos y sonrisas enrojecidas por el calor que se ha ido acumulando en el recinto y que ahora con tanto movimiento comienza a circular. Ahora que escribo me pregunto si es antes o después el recreo, pero bueno, supongamos que es después, seguramente si se han ofendido en demasía no habrán llegado tan lejos. Después de tanto movimiento y agradecimiento, después de tanta paz proclamada y adueñada hay un momento de calma con otro rezo y entonces, finalmente llega el recreo. 

  Tal como en la primaria, la disputa por salir primero al patio a comer y correr, comienzan las disputas por salir de los reclinatorios a correr y comer. Se llama a los asistentes a compartir el cuerpo de Cristo y con rapidez la fila comienza a crecer a un paso, diría yo exponencial con límite en el número de asistentes. Mientras los no tan apetitosos tenemos un rato para estirar las piernas y conversar sobre lo que ha acaecido en el templo de Dios, teniendo cuidado en pronunciarlo con mayúscula. Así que comienzan los momentos en los que afirman que si no soy creyente es porque estudio Física… Algún día en otra crónica hablaré más del tema. También me comentan sobre si creo en la religión de Star Wars, les digo que no, que no me gustan sus fundamentos, también en otra ocasión trataré de hablar más a profundidad de ello. Después de varios minutos la fila comienza a decrecer y de a poco las filas se vuelven a llenar de gente. Satisfechos con su pan de cada día, rezamos, uno de los pocos que sí conozco: el padre nuestro. Finalmente concluye el recreo y regresamos a las actividades diarias. 

   Recaudación de fondos por parte de la cooperativa, siguiendo las analogías con la primaria y secundaria. Hábiles creyentes y contribuyentes a la iglesia comienzan a desfilar con canastas recubiertas de imitación terciopelo; recorren fila a fila, persona a persona, acto seguido las personas comienzan a sacar la morralla y los billetes de baja denominación para depositarlos en tan relucientes contenedores, en general en cuanto comienza la procesión de los cobradores comienza el acto de buscar el dinero en los bolsillos del pantalón o en el compartimiento de la cartera. Eventualmente y después de muchos rodeos, cubren la totalidad de asistentes e incluso pasan dos veces por el mismo lugar por si alguien con amnesia recurre en aportar la quinta parte de su sueldo. Ya con las canastas llenas con monedas de a cinco (porque sí dejan morralla pero tampoco de a peso porque el de al lado puede ver la cooperación) van al altar se hincan, rezan, y depositan todo el dinero en una gran urna cerrada que nos impide ver si hemos cumplido con la meta establecida. 

   Termina la misa y los asistentes por fin pueden comenzar a sacar sus celulares sin culpa y a tomarse fotos en el altar, y claro comienzan a dialogar sobre el pachangón que se avecina. El padre agradece a todos y reparte bendiciones como repartió el agua bendita hace unos instantes. Desaparece en el auge de las fotos y no lo volveremos a ver. Todos quieren las muchas fotos en el altar, con el cuerpo de Cristo crucificado sobre los rostros de los jóvenes ilusos (llenos de ilusión, también) y congregados con los familiares en distintas combinaciones porque finalmente estamos unidos pero no revueltos, y seguramente necesitaremos recordar cómo se veía cada uno por separado. También se inaugura la primera ronda de agradecimientos y abrazos acompañados de saludos gustosos. 

   Después de tan larga misa salimos a la calle, donde al parecer llovió. Ahí se suscitan las opiniones de finalización, esas que poco te dan ganas de regresar a los caminos de la religión, pues, como si fuera concurso de qué padre fue mejor si el de los XV años o el del bautizo o el de la graduación, comparten sus puntos de vista y señalamientos a cómo debería de ser la misa perfecta, esa que no los haga caer en tentación de hacer todo menos poner atención al padre. 

   Finalizamos con lo mismo con lo que se llega a una misa, una cruz en la frente dibujada con los dedos antes de entrar y la misma cruz al salir, con murmullos que interpreto y traduzco en un: ‘amén”. 

Lord Bastian Marek






viernes, 31 de agosto de 2018

Paola, la chica dorada del deporte

Foto: Instagram Paola Longoria 

Es un hecho indiscutible que en el deporte mexicano hay talento, solo falta apoyarlo, y a veces un poco más que eso. Es cierto que hay deportes que tienen un gran apoyo debido a la mercadotecnia que se maneja al rededor de ellos, como el futbol. Asimismo, hay deportes que gracias a sus resultados destacaron en cierto momento y reciben un apoyo medio, como el tae kwon do y los clavados. Pero hay disciplinas que a pesar de los buenos resultados, al ser no tan conocidas, no acaparan reflectores como los demás y ni siquiera nos enteramos de que tenemos grandes representantes y que son envidiados por cualquier potencia mundial.

En esta ocasión, hablaremos de una persona que ha dado muchísimo al deporte mexicano y que realmente su trabajo no se ha reconocido por completo; se trata de la raquetbolista Paola Longoria, deportista multimedallista que tiene una gran jerarquía sobre sus rivales, pues se ha distinguido como la mejor del mundo en su disciplina durante casi 10 años seguidos.

Dentro de su palmarés se encuentran 9 medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, 6 medallas áureas en Juegos Panamericanos, así como 7 US Open y la lista sigue y sigue con más de 80 campeonatos del Ladies Professional Racquetball Tour (LPRT). Sin embargo, el éxito de Paola no radica tan sólo en tantos triunfos en distintos torneos de índole internacional, si no que ella ha impuesto distintos récords históricos como el de la Mejor Jugadora del Mundo según el ránking de la LPRT por ocho temporadas consecutivas, además de 152 partidos en LPRT sin conocer la derrota, 38 títulos de la LPRT consecutivos, 61 sets sin perder y la lista continúa.




Está claro que Paola y el raquetbol nos dejan grandes cosas para presumir en el país, y aunque ahora su nombre ha cobrado más fuerza, se sabe que en el deporte nacional es difícil el reconocimiento debido en parte a la crítica de una gran parte de la población mexicana y por otra, debido a la poca atención que las instituciones deportivas muestran hacia sus atletas.

Paola, gracias a la gran jerarquía en su disciplina fue acreedora al Premio Nacional del Deporte en el año 2010, sin embargo, tanto para los atletas mexicanos como para nuestro deporte profesional esto no es suficiente, pues probablemente pocos se interesarán en el raquetbol y en los grandes exponentes nacionales con los que se cuenta actualmente. En el mismo deporte, cabe destacar también a Samantha Salas, quien debido al rezago presente en la cultura deportiva mexicana, los reflectores poco se han dirigido hacia su exitosa carrera deportiva.




Si quieres conocer más sobre el raquetbol y de Paola Longoria, puedes visitar su página en el siguiente link -> http://paolalongoria.com/

martes, 21 de agosto de 2018

Décima de Bienvenida

Foto: Pexels

Por Uri Sosa:

La bienvenida a mi, sí.
Como si no hubiera más,
como si supiera de más.
Por no elegir quedas así,
Al que le fallas es a ti.
Pero estoy convencido y
sin dudar bebo el whisky.
Y brindo por todos esos del bolsillo
ya sin pesos
que mejor escriben aquí

martes, 10 de julio de 2018

Nuestra Generación

Imagen: Pexels

Por Sebastián Morales

Revisaba mis redes sociales por la mañana antes de lavarme la cara y desayunar, así como lo hacían antes con el periódico. Veo algunas noticias y ahora también puedo leer lo que opinan de ellas. Muchos de los comentarios parten del encabezado y poco o nada han leído de la nota. De pronto todos son expertos en el tema y se ponen a debatir, la discusión acaba en el segundo comentario y comienzan los insultos; las consecuencias culminan en un reclamo abierto, que si es expresado por alguien con los seguidores necesarios tendremos una verdad irrefutable que se convertirá en otro motivo de controversia y debate; hay un ciclo pues. 

Son políticamente correctos y tolerantes, al menos eso se dicen mientras critican al que no piensa dentro de sus estándares. Han impuesto adjetivos para todo aquel que se atreve a expresar algo fuera de su margen de tolerancia, el cual, desde su punto de vista, incluye a todos escrito con e o x. Antes de salir de sus casas se encomiendan a Dios (escrito con mayúscula) o a algún santo, pero pocas veces se paran en una iglesia y otras menos procuran al prójimo. También están los ateos (que creen en todo menos en el dios de sus padres) devotos a la ciencia o a su área de estudio, que nunca es la teología. 

Escriben infografías mientras introducen su opinión en la última viñeta y entonces… ¡Bum! Tenemos la noticia que compartirán aquellos que se preocupan tanto por el país que se olvidaron de apoyar a un candidato y nos tuvieron una campaña entera hablando mal de los restantes. Se vuelven personas con influjo sobre quienes las rodean, pero entre más aficionados a sus ideas tienen… menos crítica permiten. Y aquellos héroes que sus líderes crearon caen a pedazos cuando hablan y demuestran que la mortandad es de todos, y que contrario a los seguidores… tienen una opinión propia. 

Defienden a los suyos con hilos de doscientos ochenta caracteres, lo hacen cuando una noticia es compartida por el líder y en sus horas libres se encargan de definir la incongruencia. Comparten su punto de vista que definirá una verdad absoluta e incuestionable, punto de vista usualmente cegado por el exceso de jabón en la pompa que los cubre. Cuestionan todo aquello que los entretiene, algunas veces motivados por la nostalgia y otras por la opinión de quien lo disfrutó antes que ellos; como consecuencia, polarizan la existencia misma, o fue lo mejor o fue lo peor que pudieron comer, beber, ver, conocer… 

Viajan por el mundo buscando la foto perfecta, su rostro aparece en noventa de cada cien fotos del viaje y en ochenta y cinco de ellas lo que se vislumbra atrás del rostro bien podría ser la habitación de un hotel o la selva, la verdad es que no importa. Hay un fanatismo absurdo por degustar comida a través de la mirada, por vestirse de gala para recorrer la magia de una comunidad y por adquirir productos que utilizarán los viernes. 

Aproximadamente leen de uno a cien libros durante un año o una semana depende quien lo pregunte. La temática varía, bien puede ser un best-seller que pregona el NY Times o bien puede ser un clásico en su versión de pasta dura, que significativamente cambia el contenido. Cómics y novelas gráficas son de culto mientras sean números de tres cifras con la primera aparición de tal personaje, o escritas por Moore. 

Llegaba la tarde y escuchaba a ese músico que no es popular pero al parecer su música es una gran revelación y provocará un revolución en el género urbano con tintes africanos proveniente de Sudamérica pero cuyos mejores representantes radican en la Ciudad de México, o algo así tenía que decir cuando hablara de él o ella o ellos o eso; de otra forma sería imposible que percibieran la esencia que provoca música tan excelsa. Veía una foto en la exposición temporal del museo de arte contemporáneo, es un gran artista decía el libro que explicaba los ¿cuadros? de la sala anterior, en aquellas representaciones en azul y violeta se puede percibir el sufrimiento de su niñez. La entrada cuesta sesenta y lo único con lo que me quedo es con la pregunta: ¿cómo moverán todo de un museo a otro? 

Definen el arte en torno al artista, todo aquello que provenga de las manos de un artista propio de una minoría vale una fortuna y expresa todo. Odian al fútbol pero cada cuatro años nos recuerdan en frases cortas mientras portan un jersey verde que “juegan como nunca y pierden como siempre”. Consumen lo que la plataforma de streaming en Internet les venda, la televisión es anticuada y no hay nada como ver una serie entera en un fin de semana (o menos).

Son todo sin ser nada. Tienen permitido reírse mientras no sea ofensivo o hacerlo antes de que alguien les cuente la historia detrás de. No les gusta ser catalogados dentro de una generación que nació a finales de mil novecientos noventa y principios de los dos mil, pero gustan de nombrar todo aquello que antes no había necesitado un nombre. Los nuevos nombres serán una obsesiva mezcla de inglés-español-francés-otro, ya que hay que sentirnos orgullosos de lo que se produce en nuestra tierra sin dejar de ponerla debajo de aquellas que están cruzando el mar. 

Somos esa generación que propone cien cambios y habla en primera o tercera persona según le convenga, regaña en segunda persona y hace todo con tal de agradar a cientos que poco se preocupan de agradarse. Esa generación que poco espacio deja a la crítica, la generación que acepta todo mientras sea lo correcto, la generación que no es culpable de todo pero tampoco es inocente de nada. Nos dejaron un mundo cayéndose y nos culpan si los pilotes no son de la madera que ellos hubieran utilizado. Nos enseñaron a amar, pero también nos mostraron el odio. Nos enseñaron los caminos de la paz mientras combatían cientos de guerras. Nos enseñaron el arte y nos dijeron que cualquiera podía crearlo. Somos los que nacieron y tratamos de cambiar todo eso que no fue nuestra culpa.

Las fuerzas internas de la personalidad




Por Regina Moreno 

¿Será que todas las personalidades son compatibles entre ellas? ¿O es real eso de que sólo podemos coincidir con ciertas personas si nuestras formas de ser se complementan? Es realmente sorprendente, o mejor dicho enigmático, los distintos y tan diversos estados mentales de las personas, y más aún, las formas de pensar que las llevan a actuar de una u otra forma, y que en todo caso definen su personalidad.

Para hablar sobre la esencia de las personas es necesario entender qué conocemos como “personalidad” y es que ésta, de acuerdo con el pensamiento teórico de Sigmund Freud, está determinada por la interacción de tres fuerzas o niveles de conciencia que él definió como “conflictivas” entre ellas: el preconsciente (memoria), el consciente (mente racional) y el inconsciente (sentimientos, pensamientos o impulsos). Imaginemos que estas tres fuerzas están en constante conflicto en nuestra mente, pues mientras que el consciente muestra sólo una parte del pensamiento, el inconsciente representa todo un entramado de ideas, creencias y hasta deseos o conflictos que viven resguardados en lo más profundo de nuestra mente.

Asimismo, siguiendo a Freud, nuestra personalidad estaría estructurada en tres partes: el “Ello”, el “Yo” y el “Súperyo”, de tal forma que el “Ello” sería el componente más importante, pues es la parte de nosotros mismos que en teoría nos dice o manifiesta los deseos o necesidades básicas y de placer que es necesario cubrir para no desatar ansiedad o tensión en nuestros cuerpos. Digamos entonces que el “Ello” es la parte más caprichosa de nuestra forma de ser, a la cual hay que escuchar sin duda, no antes sin tratar de aterrizarla al mundo real a través del “Yo” para no convertirnos sólo en capricho.

Asimismo, el “Yo” sería esa otra parte de la personalidad que trata de acomodar nuestros impulsos en el mundo real para que, además de pensar en nuestra propia satisfacción, también pudiéramos tomar en cuenta a la sociedad y a algunas de las normas de convivencia que nos permitieran coexistir en el sistema de creencias que, como humanos, creamos arbitrariamente.

Finalmente, el “Súperyo” podría ser el malo del cuento o también el bueno, dependiendo de la perspectiva con la que se mire, pues sería esa estructura mental que intentaría suprimir los impulsos del “Ello” por medio del “deber ser” y de los ideales, así como a través de algunas figuras de autoridad con las que crecimos, como las reglas. Es de esta estructura, dice Freud, de la que se desprenden las prohibiciones y donde hay lugar para la duda y la culpa o los remordimientos, a causa del apego a los sistemas de las creencias con los que crecimos, sentimientos que finalmente, siempre estarán presentes en nuestra personalidad por habernos criado dentro de un sistema. 

Entonces, de acuerdo con Freud, es el equilibrio de esas tres fuerzas lo que resultaría en una personalidad sana y única, entendiendo que es casi imposible que la misma configuración de “Ello”, “Yo” y “Súperyo” se repitiera en dos personas. Tomando esto en cuenta, podríamos aventurarnos a suponer que la compatibilidad de las personas podría basarse en las cosas en común que hay en sus configuraciones personales, las cuales podrían hacer coincidir la forma en que dos o más personas perciben y viven la vida.

Definitivamente, las combinaciones son infinitas, pues más allá de ser “más de esto” o “menos” de lo otro y tolerar a las personas, hablando de adjetivos de la personalidad como: enojones, soberbios, tranquilos, alegres, relajados, etc., en realidad puede que las estructuras de cada persona choquen y/o se complementen con el “Yo”, “Ello” y “Superyó” de otra persona, lo que a su vez daría pie a una relación e interacción compleja pero saludable.

Y mientras que es verdad que los trastornos de ansiedad y depresión ocurren cuando esta triada no está en el mejor de los equilibrios, también es cierto que la psicología busca dar el enfoque y por ello la solución clínica a estas alteraciones en el pensamiento que provocan las más molestas y hasta dolorosas somatizaciones físicas; es un hecho que podríamos hacer un esfuerzo por hacer un viaje introspectivo, emocional también, para definir qué problemas podemos tener a causa de la configuración social de nuestra personalidad, y así, ahorrar años de medicamentos y terapias y ser más felices con nuestros pensamientos y sentimientos sólo fluyendo.

Ser honestos con nosotros mismos nunca fue tan difícil y a la vez en absoluto fácil para nuestro “Súperyo”. Y por fin, resumo este pensamiento con la siguiente frase que leí tatuada en la clavícula de una amiga: “Take life as it comes”.

jueves, 5 de julio de 2018

El voto de confianza para AMLO



Por Mario Morales 

Las elecciones del pasado primero de julio marcan un cambio de rumbo para el país con la victoria de Andrés Manuel López Obrador, y aunque muchas personas aseguran que significa la entrega de la estafeta de la derecha a la izquierda en el poder, nunca hemos tenido una clara izquierda o derecha; menos ahora con las alianzas PRD-PAN-MC y MORENA-PES-PT. El cambio que se presentará es una nación más proteccionista y un "nacionalismo" que contadas veces se ha visto en el país, pues las propuestas de Andrés Manuel hacia allá van dirigidas.

Por otra parte, las personas votamos ya fuera por hartazgo o por convicción en las propuestas, es lo que manejan sus seguidores y los que no lo son; es un voto de castigo para los gobiernos anteriores o la ilusión de un cambio verdadero, al final, fuese una o la otra, el pueblo decidió que era hora de una transición en el gobierno esperanzado a que sea para bien y a pesar de las diferencias es lo que todos los mexicanos queremos.

Asimismo, siempre he sido un ferviente creyente de que AMLO representaría el cambio que México necesita, pero varias dudas han surgido desde su aplastante victoria y que creo muchos de nosotros las compartimos; las conferencias de José Antonio Meade y Ricardo Anaya en las que salieron a declararse perdedores a muy temprana hora; las felicitaciones que recibió el nuevo presidente electo desde Vicente Fox hasta Donald Trump, pasando por Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y hasta Carlos Salinas de Gortari; incluso comentando, algunos de ellos, estar dispuestos y ansiosos de trabajar con él, así como la facilidad de los medios y del INE para llevar unas elecciones "tranquilas" y sin muchos sobresaltos; y aún más las felicitaciones y advertencias anticipadas por parte de múltiples personajes internacionales de izquierda de una posible victoria del candidato Andrés.

Entonces, Meade y Anaya sabían de antemano que sus campañas terminarían en un total fracaso y que, a pesar de descalificar tantas veces las encuestas, se vieron obligados a resignarse, pues la victoria de Andrés Manuel fue tan abrumadora que hasta Calderón, Fox, Salinas y Peña Nieto buscan algún favor del futuro presidente y, por lo tanto, de alguna manera, demuestran empatía hacia él, y los medios de comunicación dominantes y el INE por fin se comportan de manera imparcial o es incluso que los altos mandos, no en México, si no internacionales decidieron que era hora de que el "peje" gobernara.


Todas esas inquietudes pueden disolverse cuando pienso en la larga trayectoria de López Obrador, cuando salió de las filas del PRI, cuando gobernó la ahora llamada CDMX y cuando salió de las filas del PRD, las campañas del miedo, el desafuero... y recuerdo seguirlo en sus redes y en los medios, recorriendo el país una y otra vez, de norte a sur y de este a oeste. Y lo más impresionante y tal vez más decisivo es la gran red llamada MORENA que Andrés Manuel creó y que pasó, en un abrir y cerrar de ojos, a ser la primera fuerza política de México, y que sirvió también para la defensa del voto en todo el país.

Al final, "haiga sido como haiga sido" sólo queda esperar a que todo lo bueno que surgió de estas elecciones, como la alegría de la gente que no veía desde hace tanto tiempo; las ganas de trabajar juntos; la madurez política que pareció sacudir a este país con la gran participación ciudadana y la nueva confianza en la democracia, así como la empatía con el prójimo y con la nueva administración perduren, y que AMLO respete y haga valer ese voto de confianza que más de la mitad de los electores le dimos.

viernes, 22 de junio de 2018

No sólo es música


Sebastián Morales 

Una idea ampliamente divulgada y con aceptación casi mundial es aquella que enuncia a la música como un medio unificador de multitudes, como un medio de comunicación entre ideas y sujetos. Se ha llegado a colocar a la música como benefactora de patrias y estimuladora de ideologías. Desde que alguien comenzó a crear melodías, hubo alguien más que las repitió; quizá de esa forma nacieron los cantos de guerra y a su paso los himnos nacionales. Sin darse cuenta del poder que emana de un conjunto de sonidos armónicos comenzamos a utilizar la música para todo tipo de eventos y circunstancias, le añadimos pasos de baile y con el tiempo agregamos imágenes que traducían las notas que percibían nuestros oídos en figuras que reconocían nuestros ojos.



Comenzamos a diversificar la música: para oponernos a lo existente, para proponer nuevas ideas, para describir nuestros sentimientos, para representarnos y a los nuestros. Agregamos letras con mensajes políticos y algunas con historias de amor. Inventamos nuevos instrumentos, utilizamos una y cien voces, clasificamos al silencio y lo utilizamos para emancipar al sonido de nuestros deseos. Nos sujetábamos unos a otros mientras entonábamos aquel estribillo de victoria y nos encerrábamos en nuestros cuartos para escuchar aquella letra hiriente que retrataba nuestra situación actual. Finalmente, le dimos poder político e ideológico, nos agrupamos bajo un conjunto de ritmos y melodías.



Sin ser intencionado la música comenzó a filtrarse por clases, razas, géneros… Y ahí comenzaba un problema que se agudiza día con día. Nunca estuvo mal que un negro creara música que representara a los negros, que una mujer cantara sobre el empoderamiento femenino; tampoco estuvo mal que una banda gritara en contra del gobierno… La música rara vez es inapropiada, la música describe y representa ideas. Fueron las personas las que comenzaron a estereotipar, comenzaron a catalogar y a decidir quién escuchaba que, surgió una discriminación musical que se extiende hacía razas, clases, edades, géneros…



Era de pobres el rap. Era de jóvenes el pop. Era de nacos el reggaetón. Era de revoltosos el rock. Era de inteligentes el jazz. Era de ricos la música académica. El tiempo verbal cambió y se convirtió en: es de… rancheros la banda. Es de básicos la electrónica. Y lo creyeron. Se hacían habituales frases como: “mi gusto culposo”, “solo cuando salgo”, “solo cuando estoy de fiesta”… Ahora es vergonzoso escuchar tal o cual género, es parte del status quo, es parte de una identificación personal, juzgamos a partir de qué escucha. Nació una intolerancia musical.



Disputas nacieron alegando la superioridad de un género musical sobre otro, las letras y la complejidad melódica eran parte de los argumentos. Existen desde hace décadas, desde que un padre le dijo a un hijo que esa era música de vagos, desde que un metalero menospreció al pop por ser tan simple, desde que una chica exclamó que esa cumbia era para nacos. Nos hemos ido olvidando del poder que la música tiene, esa cualidad de poder unir masas con individuos diversos y distintos entre sí, de hacernos bailar hasta que nos duelan los pies, de transmitir pensamientos y sentimientos; y nos hemos atrincherado dentro de lo que consideramos superior y de mejor gusto.



Tener preferencia hacia un estilo o un cantante o un género es natural, pero menospreciar a quienes no son de nuestro agrado simplemente está mal. Si algo no es de tu gusto no quiere decir que sea malo. Algunas veces necesitamos música banal que nos hará bailar y otras veces necesitamos música compleja que nos haga vibrar por dentro sin saber por qué. Algunas personas necesitan sesenta canciones en su vida para ser felices y hay quienes tienen una biblioteca con diez mil y piensan que sigue siendo pequeña, que hay algo más; hay quienes escuchan un género en el desayuno y los acompaña hasta la cama, por otro lado hay quienes cambian entre un género y otro de una hora a otra.



Debemos eliminar la idea que coexiste con nuestra cultura sobre la música correcta y superior. Respetar y tolerar podría llevar a un aprendizaje que difícilmente podemos obtener de otro medio. Sí, quizá hay música con mayor producción, música con mayor complejidad, música con letras más arriesgadas y poéticas, música más pura; pero finalmente escuchar una o la otra no nos vuelve superiores a otra persona. Algunas veces resulta en un ejercicio agradable el tratar de entender las razones por las cuales esa canción le gusta a esa persona, qué significa para ella, qué le recuerda, a qué le motiva.



Tristemente, algunas personas son capaces de incluir a la violencia como juez para sus disputas de superioridad, desde violencia verbal hasta física. Hace algunos años era común encontrarse con videos en los cuales podíamos ver agrupamientos que propiciaban golpizas a individuos que escuchaban cierto género. Así, convertimos a la música en un agente dañino, y dicha conducta debe detenerse.



Vivimos en una época con demasiadas crisis, con muchos problemas a resolver. Es innecesario e inaudito utilizar a la música como fuente propagadora de ideas erróneas, utilizarla para dividir. Si con ella podemos expresarnos y unificarnos, qué mejor. Si sencillamente no es de nuestro agrado, no hay por qué enfrascarnos en peleas absurdas sobre si eres qué cosa por escuchar eso que a mí no me gustó. Utilicemos a la música como una herramienta para unir, para divulgar pensamientos, para olvidarnos durante tres minutos y medio de todo y cantar o bailar un rato, para ser mejores.

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